Cómo proyectar una buena imagen profesional

Parte de nuestra imagen es la vestimenta, ya que es una de las primeras cosas que las otras personas perciben de nosotros. Vestir de una forma adecuada al momento y el lugar en el que nos encontramos es fundamental para proyectar una buena imagen profesional.

Pero, además, clave del éxito profesional es también la actitud. Y la actitud se basa en gran medida en la seguridad que proyectamos hacia el exterior. Estamos en un trabajo en el que nos han contratado porque cumplimos los requisitos que nos exigían, es decir, estamos perfectamente preparados para el puesto. Por ello, debemos demostrarlo, con humildad pero con firmeza.

Cómo proyectar una correcta imagen profesional

Y no se trata de sobreactuar para intentar demostrar lo que valemos a todas horas, sobre todo menospreciando al resto, porque resulta contraproducente además de molesto. Se trata de dar siempre nuestro punto de vista, con educación pero con determinación.

La comunicación no verbal, o el lenguaje corporal, también es muy importante. Los gestos delatan inseguridad y pueden, incluso, transmitir un mensaje equívoco respecto a lo que queremos proyectar. Intentemos mantener la mirada a la otra persona, entrar en contacto visual con él. El apretón de manos siempre con suavidad pero con firmeza (cuidado, sin apretar ni imponer). La cabeza siempre alta al caminar. Y las manos siempre abiertas al diálogo y el intercambio de ideas. Este es un punto fundamental para proyectar una correcta imagen profesional.

De igual manera, es muy importante el discurso. Ser capaz de transmitir todo lo que queremos decir con palabras, enganchar al oyente con nuestro discurso y conseguir ser escuchado (que en los tiempos que corren, con tantas distracciones, es todo en triunfo).

Todo ello, configurará en nosotros una personalidad carismática. Conseguiremos, de esta manera, ser considerados en nuestro entorno laboral una persona con criterio en determinados temas, lo que favorecerá siempre una proyección profesional positiva.